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Transformación digital, qué significa y cómo afrontar ese desafío en su empresa

Para 2025, un estudio de IDC Latin America proyecta que el gasto en transformación digital llegará a los $48.5 mil millones de dólares, una cifra mayor para la región si se compara con años anteriores, pero insuficiente si se hace un balance con otras zonas del mundo.

Con las nuevas tecnologías, el uso de internet, la nube y miles de aplicaciones que surgen cada día, hablar de transformación digital en las empresas se ha convertido en algo muy común, pero con frecuencia, poco entendido.

Muchos solo creen que se refiere a incorporar tecnología: software y hardware, sin embargo, va un poco más allá. 

A continuación, mostraremos algunos aspectos que abarca esta tendencia y una interpretación más aterrizada al ámbito empresarial, así como algunos tips para iniciar este camino de una manera exitosa.

Aunque son variadas las definiciones, la mayoría coincide en que la transformación digital empresarial tiene que ver con la modificación de la manera en que se opera, se comunica y hace negocios una compañía, obviamente, con base en la incorporación de tecnologías digitales (principalmente el Internet de las cosas, la Inteligencia Artificial, el Cloud Computing y el Machine Learning) que agilicen y hagan más eficientes los procesos.

De esta manera, generar una transformación digital requiere  la integración de tecnologías en todos los aspectos de una empresa; desde sus procesos internos hasta su interacción con clientes y la forma en que entrega sus productos o servicios. Un cambio que, pese a ser implementado desde hace algunos años ya por muchas compañías, pareciera lejano para otras por múltiples dificultades.

En 2021, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicaron un informe en el que  concluían que debido a la pandemia la transformación digital en esta zona del planeta se aceleró, al igual que las brechas en acceso y habilidades digitales.

No obstante, desde hace años, la región ha sido catalogada como una de las más atrasadas en este tema, como lo confirmó el Índice de Economía y Sociedad Digital (DESI) de la Comisión Europea, que evalúa la digitalización en diferentes regiones del mundo, en su edición de 2020, donde  América Latina presentaba un avance digital inferior al promedio mundial, pero con un potencial de crecimiento significativo.

Aunque se han logrado algunos avances, es claro que en nuestra región existen las tasas más bajas de adopción de tecnologías digitales, en comparación con otros países de la OCDE.

Esto tiene que ver, por ejemplo, con el alto costo de la tecnología debido a los aranceles y las trabas normativas en los diferentes países, que vuelven todo un poco más demorado (por mencionar algunas cosas).

Otra de las dificultades tiene que ver con que muchas empresas emprenden esta tarea sin saber muy bien sus necesidades y a donde apuntan. Dicha situación se refleja en sectores como el del retail, cuyos líderes manifiestan que en buena medida terminan adquiriendo tecnología con ese propósito, pero que no es la adecuada para lo que requieren.

Así lo evidencia un estudio de Gartner, que indica que el 49% de los minoristas se arrepiente de una o más compras de tecnología, realizadas en los últimos años, evidenciando que es de primordial una planificación estratégica para tener éxito y además, tener el acompañamiento de proveedores de tecnología que conozcan el mercado y su compañía.

Frente a este tema, la empresa consultora Price Waterhouse Coopers (PWC)  señala que si bien no existe una receta mágica para lograrla (la transformación digital), sí se puede avanzar si tenemos en cuenta algunos aspectos que conjuguen el modelo de organización y las metas trazadas, con la tecnología. Todo en un panorama realista. 

Compartimos algunos de esos aspectos claves a tenerse en cuenta:

  • Estado actual: se recomienda realizar primeramente un diagnóstico para conocer el estado de la empresa y las brechas. Esto, para definir cómo está la organización en temas tecnológicos, de cultura organizacional, entre otros, y a dónde se quiere llegar.
  • Estrategia clara: determinar con la línea base definida, qué objetivos se tienen y cómo se medirán los resultados.
  • Alinear la cultura organizacional con el pensamiento digital: y ¿cómo se logra? teniendo claro cómo la tecnología puede ayudar a resolver un problema o situación y mostrar a sus colaboradores esas ventajas. Además, implementando cambios gradualmente y sobre todo, involucrando a cada miembro de tu organización para asegurar esa transición efectiva.
  • Adaptabilidad: es vital en todo proceso de transformación digital contar con planes de acción ágiles que puedan ajustarse de manera rápida a cualquier cambio en la estrategia, en pro de los resultados buscados.
  • Retroalimentación: después que se implementen las soluciones tecnológicas elegidas, es importante hacer seguimiento y analizar el impacto en la empresa. Esto incluye no solo hacer mediciones (con indicadores), sino también dialogar con empleados y los propios clientes sobre su percepción de las mejoras puestas en práctica, con el fin, no solo de saber si se va en la dirección correcta, sino también si se deben hacer ajustes en la estrategia.

Si desea saber, como trazar la ruta a la transformación digital ¡Contáctanos!

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